Buenas…
El grupo de amigos que hemos comenzado a escribir aquí tenemos pocas cosas en común. Si tuviera que decir qué es exactamente lo que nos une, probablemente remarcaría dos cosas: la cantidad de años que nos conocemos – salvo para el superglue, el tiempo es importante para unir cosas – y el hecho de que en mayor o menor medida somos todos una pandilla de vagos.
La vagancia es una virtud que, bien entendida, es algo positivo. Evita el estrés y puede llegar a prolongar la vida. Sin embargo, no es muy buena para los blogs. Estas cosas hay que mantenerlas, escribir de vez en cuando e incluso – a veces – contestar a alguien que te mande algún correo o que de alguna forma quiera participar – Una tarea a la que creo que difícilmente estaremos dispuestos.
Con esto ya se puede uno imaginar que sospecho que este blog nace con vocación de cadáver, (y teniendo en cuenta a quienes vamos a escribir aquí, poco exquisito). De cualquier forma, ya que nos hemos liado la manta a la cabeza, empecemos al menos.
Se me olvidaba:
Otro dato característico de este heterogéneo grupo es que tenemos alguna vinculación con Albacete. Algunos son de aquí, otros son de Albacete pero no están viviendo aquí. Otros ni están ni se les espera, pero un día conocieron a Albacete – o a alguien de aquí –, la ciudad les terminó gustando y la adoptaron como suya. Lo que demuestra que para gustos, los colores. Por ello, es probable que de vez en cuando aparezca algo sobre nuestra ciudad.
Sin embargo, siendo las fechas que son, mi primera entrada irá sobre las vacaciones. Este año mi santa y yo nos vamos a hacer una ruta por el México central y parte del Yucatán. A la búsqueda de información en Internet sobre la ruta que vamos a seguir, el otro día dí con esta página medio por casualidad:
http://www.visionofhumanity.org/gpi/home.php

Se trata de una página en el que se puede observar una especie de ranking de países que refleja algo así como “el nivel de paz”.
Lo primero que hice, claro, fue aprovechar para consultar México. Como se puede ver, se encuentra en un tanto chungo y desasosegante puesto 93º. Más abajo de algunos sitios que no calificaría como el paraíso del turista, como Albania (puesto 79º), o Rwanda (situado en un curioso puesto 76º).
Justo en el momento de ir a tirar mi billete de avión a la basura y reservar hotel en Benidorm para estas 3 semanas, recordé un libro que había comprado hace algunos años – más como curiosidad que otra cosa –llamado “The Fieldings guide to the world´s most dangerous places”.
El libro, cuyo título lo dice todo, habla de todos aquellos lugares en los que la existencia de conflictos armados, desórdenes sociales o inestabilidad política hace desaconsejable su vista. En la portada, que adjunto, aparece el escritor con cierto aspecto de tragasables panchovillero, como de estar de vuelta de todas las batallitas de abuelo Cebolleta habidas sobre el planeta. Casi mil páginas de lugares a los que usted jamás debería ir sin un traje de kevlar.
Creo que vivimos tiempos de paranoia en temas de seguridad. Hace algunos años en Nueva York, cuando volvía de trabajar, me saltó justo delante un tipo de color (de color negro, para más señas), que salía corriendo de un establecimiento en la quinta avenida. El tío no para de gritar algo parecido a “yo no he hecho nada!”. Justo detrás de él, salieron de repente dos policías que le saltaban encima, le tiraban al suelo y lo esposaban, todo ello mientras no dejaban de hostiarle.
Al final, he decidido que después de todo nos vamos a México. Me pregunto si me harán algo parecido si me niego a quitarme los calcetines en el control del aeropuerto.
Por cierto, Estados Unidos aparece en esta clasificación en el puesto 97º.